domingo, noviembre 04, 2007

De brazos cruzados


Llegó entonces cargado de esperanzas de tener una ida como la que siempre había anhelado, él se imaginaba muy a menudo sentado en una rústica banca de madera, frente a enormes pastizales cerca del mar, una casa sencilla no muy lejos de aquel lugar, dos hermosos niños que llenan de alegría su existir, y una mujer que lo acompañaba siempre que él la necesitara. Sus amigos nunca le habían dado la espalda, eran un cuarteto un tanto disparejo, pero unido y certero a la hora de ser organizados, uno de ellos era un respetado hombre de los círculos de la política y las ciencias ambientales, el otro era un hombre común que se desempeñaba en las ciencias de la tierra y el último era un hombre muy particular cargado de poesía y música, de flores y danza, de grandeza y humildad.
Se vio frente a la cruel mirada de la gente, se vio frente a las puertas de un templo de presuntas sabidurías, el cual por ser el único camino, era evidentemente el mas concurrido. Y sin pensarlo mucho se lanzo tembloroso a lo que el destino le tenía preparado, sintió al principio helados susurros en su espalda, y tímidos sollozos en su corazón, sintió que la atmósfera lo cargaba de penas e incluso por algunos momentos se vio dudando de su propia existencia, pero no se dejo derrocar por tan potenciales contratiempos, su vida era un reloj de arena muy fina, y cada segundo eran miles de millones de granitos que jamás volverían a su posición original, era entonces imperioso aprovechar cada momento para para dar otro tortuoso paso hacia lo presuntamente desconocido de su destino.
Cada ves que se tomaba un tiempo para recuperar fuerzas recordaba alegre aquellos días en que aun podía mirar al frente sin miedo a caer, recordaba bellos momentos de su infancia, de lo que alguna vez fu su familia, de la calidez de su hogar, y sonreía entre imágenes que borrosas se perdían entre los senderos mas antiguos de su memoria, y antes de dormir miraba solemnemente la imagen de aquella mujer que llenaba de alegría su corazón y le recordaba que a pesar de todo la vida aún podía ser hermosa, entonces cerraba los ojos y sentía como su recuerdo se acunaba junto a él y lo acariciaba, le susurraba al oído cuanto le amaba, mientras lo dulce de su memoria lanzaba a sus párpados a vacío para que no vieran más los horrores que llenaban su mística vida de penas y desdichas.
Cuando el astro rey se comenzaba a encumbrar en lo mas alto del cielo, ahuyentando a las luciérnagas siderales, sus ojos se llenaron nuevamente de luz, fue entonces cuando se vio ante dos caminos que conducían al inexplorados lugares e su conciencia, en esta su primera mirada al mundo se vio obligado a tomar una decisión, entonces decidido enfrento al viento y le contó el dilema el camino, y este con sus soplidos dijo conocer uno de los caminos, pero del otro no conocer nada, entonces preguntó a un viejo árbol del lugar sobre su dilema, y tras una ética charla con éste se vio casi decidido a continuar su viaje, pero antes e entrar fue advertido por el sol de que una vez elegido el camino no hay retorno posible.

Se vio finalmente de brazos cruzadas pensado en no perder nada y perderlo todo, o perder todo y no perder nada.

Es el costo para seguir algún camino