Un sueño, de autos, olas enormes, ruinas Grecorromanas y una tortuga que corre como hiena hambrienta por comerme las piernas.

Me veo en la avenida de una desértica ciudad costera del norte de Chile, en esquina de un humilde barrio, con arenas sucias por aceites de motor, justo en la entrada de una tienda de repuestos de diverso tipo, esta tienda está atendida por mi tío Juan(marido de mi tía lela), quien silencioso observa mi divagar por el lugar, además tras el improvisado mesón de ventas está mi tía Ana (hermana de mi padre). Yo espero ansioso y un tanto preocupado la llegada de mi padre que según lo que entiendo se encuentra atrasado, le comento de esto a mi tía, que me pide que me tranquilice que todo va a estar bien, suena un teléfono que contesto presuroso, claro, es mi padre, quien me pide que le pase el teléfono a mi tía, luego de que ella corta la llamada todo es un terrible ruido y confusión. Me veo ahora en la esquina de este lugar viendo llegar un porche deportivo blanco con dos niños muy bien vestidos, un tanto engreídos y ostentosos, al volante estaba mi padre quien me invita a subir a su lado, el vehículo iniciamos una frenética carrera hasta llegar a un muelle rodeado por yates y gentes próximas a abordarlos, sus velas son coloridas, y se levantan imponentes mientras mi padre acelera el vehículo en dirección al final del muelle, recuerdo asustarme por que al parecer mi padre no tenia la intención de frenar y cuando le digo un tanto alterado que se detenga, que de lo contrario vamos a caer al mar, la tensión se hace insoportable, y en los últimos metros mi padre me pregunta:-¿crees que alcancemos a detenernos?-, mientras detiene bruscamente el lujoso vehículo a centímetros del final del muelle. Recuerdo una sensación de estar protegido por él, recuerdo que estábamos sentados mirando un desproporcionado buque de carga en el horizonte, que se meneaba lentamente con las olas, pero cuando pongo atención me doy cuenta de que hay una enorme ola que se acerca a nosotros, mi padre sereno me invita a lanzarnos a la mar y gozar de la adrenalina de una última acrobacia en el mar sin tablas de surf, sentía como si fuera el último día de vida de mi padre y al parecer el sentía la necesidad de gozar de una juventud que nunca tuvo y quería compartirla conmigo, yo asustado le acompañe y con terror me aferre a su suave piel, entonces sentí aquel calor que solo se siente cuando eres un retoño aferrado a la piel de papá, un calor que me tranquilizaba ante el terror de la apocalíptica ola en la que estábamos deslizándonos, la ola nos dejó atrás y mi padre reía como un niño en un parque de diversiones mientras yo me aferraba desesperado y tembloroso a su piel. El mar nuevamente se vio en calma y en el horizonte el desproporcionado buque se movió bruscamente y entonces se asomó ante nosotros la ola mas grande que pudiese imaginar, en la perspectiva el buque desapareció lenta y completamente detrás de la imponente montaña de agua, mi padre nuevamente me invitó a lanzarnos en una última acrobacia pero ahora mi terror era mas grande que el calor de su protección. En ese momento las alternativas eran idénticas y escapar daba menos esperanzas que enfrentar, así que decidimos enfrentar la pared de liquido que se acercaba, nuevamente la adrenalina corría por las venas ahora reemplazando a la mitad de la sangre, logramos en un instante divisar las montañas a la distancia y al otro lado podíamos ver prácticamente desde arriba la cubierta del buque. Lo siguiente que logro recordar es estar apretado encima del torso de mi padre, los dos tirados en las tablas del muelle.
Era un lugar que supongo será parecido a algún sitio de las ruinas romanas o griegas, caminaba frente a un lugar de arquitectura romana y estatuas de estilo griego, el edificio que veía era como la mitad de un circulo y tenia eternidades de pilares que sostenían un techo de piedra, entre estos se divisaban ventanas, algunas con luces y otras tan silenciosas como el árido desierto, en el centro de esta edificación había una clásica estatua grecorromana. Al mirar por un largo corredor a un costado del edificio pude divisar nuevamente una muralla de agua que avanzaba imponente entre las petrificadas estructuras, destruyendo todo cuanto hubiese a su paso, caminé frente a este escenario y vi como lentamente todo se destruía a golpes de agua, dejando todo seco ya que el liquido se drenaba muy rápidamente, yo no me mojé ni una gota, pero escapé del lugar junto a otra persona que sin saber quien era se me hacia muy familiar y de confianza.
En nuestro escape por entre las colinas distantes a la ciudadela y ya casi llegando a la cumbre divisé en el piso escrituras antiguas que parecían ser de antiguas culturas americanas, algo un tanto azteca o maya, llame a mi compañero y lo alerte de mi hallazgo, impresionado esté se acercó y examino superficialmente, levantó la mirada y me señaló una puerta de piedra con un pasadizo subterráneo que tenia una ruta por la cual la luz del otro lado de la colina se dejaba ver, y otra ruta que seguía por el interior de la colina hacia los faldeos de esta. Mi compañero sin mas precauciones ingresó impertinentemente en las cavernas y bajo por la ruta que obscura se dirigía a los faldeos de la colina, yo quise acercarme a él pero en la entrada vi una puerta de madera que tenia pegado un papel que advertía de una tortuga que se comía las piernas de las personas que entraban ahí, traté de avisar a mi compañero de la advertencia pero al asomarme por el pasillo oscuro lo vi corriendo desesperadamente hacia mi, y detrás de el una tortuga de aproximadamente 1 metro desde las patas a la parte mas alta de su caparazón, era verde completa y con la mirada furiosa de un eterno guardián interrumpido en su siesta corrimos juntos igualmente desesperados hacia la otra ruta, la ruta que llevaba al otro lado de la colina, mi compañero me adelantó y casi sentía como la tortuga mordisqueaba las bastas de mis pantalones, y en mi mente no dejaba de dar vueltas la advertencia que indicaba el peligro que esta particular tortuga significaba para los visitantes. Sentimos durante nuestra larga carrera como las enormes y robustas patas de la tortuga hacían retumbar la tierra, a pesar de ser una tortuga esta no hacia honor a la fama de lentas que estas tienen ya que corría lo suficientemente rápido como para que escapáramos aterrorizados colina abajo, finalmente encontramos una rivera de un canal muy turbulento, yo en mi escape corrí hacia mi compañero que me tomó del brazo un segundo antes de que la tortuga gozara de mordisquear mis canillas y aprovechándonos de la torpeza de ésta vimos como no se pudo detener y calló al turbulento canal, una vez libres mi compañero cayó rendido por el cansancio.
Desperté, pensando que quizás hubiese sido mejor no despertar hasta entender que significaba cada elemento dentro de esta confusa historia.






